Espacio social
Bailar con más gente nos motiva a seguir bailando. También es una extraordinaria manera de mejorar nuestras relaciones sociales, reducir la timidez y aumentar la seguridad y extroversión. Autoexpresión, vibración, ritmo, conexión, extroversión, comunicación, comprensión y, en definitiva, diversión.
Durante la actividad los participantes interactuamos de forma no verbal, intercambiando sonrisas, miradas y gestos de apoyo mientras exploramos juntos el espacio de baile. En la pista de baile, nos sincronizamos con otros cuerpos en movimiento. Nuestros movimientos se aceleran o se ralentizan para adaptarse a los movimientos de los demás. Todo esto ocurre a niveles más profundos, más rápidos y más sutiles de los que la conciencia puede alcanzar. A veces toda la pista de baile se mueve, como si un todo se moviera al mismo tiempo. El ritmo de la música facilita esta alineación. Sentimos las vibraciones de los demás, también los campos de energía. Es un espacio de contacto visual, físico, emocional y energético que se puede disfrutar con el resto de personas participantes. Se forman conexiones, y aunque es una experiencia individual, también es una experiencia colectiva.